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Para no alargar en exceso el anterior artículo, publico en esta nueva entrada el comentario al segundo fragmento de la película rescatada por José María Cuenca en su canal de YouTube.
Después de unas semanas de búsqueda por fin ha aparecido un documento bastante curioso y de gran valor en la todavía escasa historiografía verdialera. Gracias hay que dar de ello a José María Cuenca, quien al saber de mi búsqueda recordó que el investigador, escritor y coplista Andrés Jiménez Díaz le había mostrado un fragmento de la cinta. Gracias también a Porverita, por haberse preocupado en buscarla.Últimamente ando buscando apariciones de pandas de Verdiales en películas, documentales y programas de televisión. Os dejo aquí una brevísima intervención (40 segundos) de la panda de Isabel Portillo en el docusoap Flamenko, una producción de Canal Sur TV donde se mezclan entrevistas a flamencos con seguimientos de sus actuaciones. La panda aparece casi al final, en el minuto 53:10. Por ahora hay que tragárselo entero (o esperar a que la barra de carga llegue a ese minuto). A ver si más adelante pego el fragmento concreto.
Dejó escrito el antropólogo Antonio Mandly en su artículo Verdiales: la raiz y el ritmo (Música Oral del Sur, nº1, 1995) que
"comprender la fiesta es colocarse en un nivel estético de representación compartida, de sonidos que son sentidos a través de la acción, del ritmo, de la copla que se levanta como el relámpago [...] Para esto es imprescindible arrimarse al grupo de catetos en evolución que conforman las pandas, en calidad de cosujetos humanos, en una secuencia en que condicionamientos venidos del otro tipo de memoria, no nos impidan sentir su ritmo fluctuante, sensible pero inasible, inconcebible. Tal vez así estemos en disposición de echar un revezo o una lucha de fiesta, rifarla, levantar coplas y hasta bailarlas."
"comprender la fiesta es colocarse en un nivel estético de representación compartida, de sonidos que son sentidos a través de la acción, del ritmo, de la copla que se levanta como el relámpago [...] Para esto es imprescindible arrimarse al grupo de catetos en evolución que conforman las pandas, en calidad de cosujetos humanos, en una secuencia en que condicionamientos venidos del otro tipo de memoria, no nos impidan sentir su ritmo fluctuante, sensible pero inasible, inconcebible. Tal vez así estemos en disposición de echar un revezo o una lucha de fiesta, rifarla, levantar coplas y hasta bailarlas."


























